El tren fantasma de la Estación Hamaragi

El tren fantasma de la Estación HamaragiHamaragi es un pueblito de Japón, uno que tiene una triste historia de la guerra. No fue barrido por las bombas atómicas, lo que ocurrió en ese pueblo fue mucho más horrendo.

En plena guerra, los hombres del pueblo se fueron a defender a su patria, de 16 años en adelante, todos fueron a la guerra. Se pusieron de acuerdo y el tren, el único que había en los alrededores, debería partir la siguiente noche con todas las mujeres y niños a bordo hasta la última estación 5 pueblos más arriba, donde estarían a salvo. Estaban preparando todo para la partida cuando llegaron los soldados enemigos. Venían en varios vehículos militares, tenían informes de que los hombres del pueblo se habían ido a luchar, lo sabían y venían a aplicarel terror.

Tomaron al maquinista, un anciano de más de 70 años, mientras conversaba con su familia y lo obligaron a montar al tren apuntando a su esposa e hijos que quedaron en tierra. Todas las demás mujeres y niños también fueron obligados a subir a los vagones. Los soldados soldaron entonces las puertas, nadie podía salir.

Lanzaron bombas de gas dentro de cada vagón, el humo, entre rojo y mostaza, hizo que casi de inmediato, mujeres y niños cayeran tosiendo, asfixiándose lentamente entre charcos de vómito y sangre. Ordenaron al maquinista arrancar, el tenía miedo de dejar a su familia, pero por evitar que siguieran torturando a la gente arrancó lo más rápido que pudo.

Y eso era lo que querían.

Ya era seguro que ningún pasajero sobreviviría al gas, pero varios minutos de vida les quedaban, los suficientes para resistir hasta la primera curva al salir del pueblo, donde el tren, ya con cierta velocidad, cayó por un barranco por la falta de rieles, retirados previamente por los soldados. Sabían que en la curva casi no se miraban los rieles que veían y sobre todo, que el maquinista nervioso no haría más que mirar atrás para ver a su familia y los brazos de quienes trataban de tomar aire entre sus puños.

El tren rodó por el barranco de más de 100 metros, algunos salieron al reventarse algún vagón pero al final eso solo sumó horror a la imagen. Los soldados se acercaron en los vehículos con la familia del maquinista y todos observaron cómo cuerpos quemados, golpeados, bañados en sangre y vómito, trataban de subir, sin fuerza ya más que para dar algunos pasos y caer para luego volver a intentarlo. La mujer e hijos del maquinista fueron lanzados al barranco, con tal fuerza que sencillamente rodaron y al llegar abajo se sumaron a los cuerpos que, como zombis, trataban inútilmente de subir.

Muchos años después, algunos indigentes cuentan que los niños que se pierden y alguno que otro borracho es invitado a subir a un tren por un grupo de una mujer y varios niños, que el tren arranca y nunca más vuelven a ver a la persona, que el tren es mucho más antiguo que los que existen en la estación actualmente y que luego se escuchan gritos en el barranco, sin duda gritos y lamentos de nuevos espectros que suma El Tren Fantasma de la Estación Hamaragi.

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